No apartes de mi tu Espíritu. Salmo 51,11

No me apartes de tu presencia

No me alejes de tu presenciani me quites tu santo Espíritu.Salmo 51,11


Mucha gente quiere la bendición sin buscar la fuente de ésta.
Pero la biblia nos lleva a entender como debo amar esta fuente de bendición.

La presencia es el acompañamiento de Dios que más allá que sus gustos personales y pensamientos propios, desea hacer la voluntad de Dios, la presencia es el acompañamiento divino a esta decisión de seguir a Dios pase lo que pase.

La presencia de Dios es la garantía que todo lo que emprendamos saldrá bien, y amar esta presencia es la esencia de nuestra bendición, nadie ha servido a Dios y él le ha dado la espalda, Dios cubre y vela por sus siervos, la esencia de la vida es aprender a amar su presencia.

¿Qué es aquello que jamás quisiera perder en la vida?
Para David por encima de todo lo que ha recibido, por encima de todo lo que ha obtenido, ha comprendido que hay una cosa que no quiere perder, fijémonos como a lo largo del salmo no encontramos nunca al autor pidiendo por las pertenencias materiales, El le pide una sola cosa a Dios porque una cosa es la necesaria e importante, una sola es lo que importa en esta vida y es la presencia de Dios.

Aunque ni la familia, ni el profeta Samuel lo veía como un buen candidato al reino, siendo el más pequeño, él pudo entender que Dios lo había elegido y esto era todo lo que él necesitaba que Dios estuviera con él.

EL AMOR ROMÁNTICO
Muchos han confundido el amor a Dios con el amor romántico de la pareja, donde un dia puede ser te amo, y al siguiente te odio, pero ese amor de nuestra sociedad y nuestra humanidad debe ser sustituido por el verdadero amor que debemos sentir por Dios que sobrepasa cualquiera de nuestros pensamientos y deseos.

David sabia bien que cuando nada tenía Dios le levantó. 

El amor por Dios no se reduce a entonar un canto de adoración solamente, sino en asumir su llamado y hacer de un canto una oración y un compromiso.

CUANDO DAVID NO TENIA NADA, DIOS LO LLAMÓ
Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él. Luego Samuel regresó a Ramá. 1 Samuel 16,13
Aun que la familia nos falla, dejemos de estar llorando, aún cuando los amigos nos abandonan dejemos de estar haciendo berrinches, levantémonos y asumamos el llamamiento divino.

David Sabia que cuando Dios se aparta de nosotros nuestra vida queda expuesta al maligno.

El Espíritu del Señor se apartó de Saúl, y en su lugar el Señor le envió un espíritu maligno para que lo atormentara. 1 Samuel 16,14

Para entender esto solo debemos pensar como nos hemos sentido cuando nos alejamos de Dios, como se desmorona todo cuando estamos lejos de él.

15 Sus servidores le dijeron:
—Como usted se dará cuenta, un espíritu maligno de parte de Dios lo está atormentando. 16Así que ordene Su Majestad a estos siervos suyos que busquen a alguien que sepa tocar el arpa. Así, cuando lo ataque el espíritu maligno de parte de Dios, el músico tocará, y Su Majestad se sentirá mejor.
17—Bien —les respondió Saúl—, consíganme un buen músico y tráiganlo.
18Uno de los cortesanos sugirió:
—Conozco a un muchacho que sabe tocar el arpa. Es valiente, hábil guerrero, sabe expresarse y es de buena presencia. Además, el Señor está con él.
Cuando la gente necesite a alguien en quien confiar entonces llamarán a aquel a quien vean lleno de la presencia de Dios, cuando entenderemos que la presencia de Dios es la matriz de nuestra bendición y que esta viene llamada a cumplir nuestro llamado.


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