Mateo 11,20: 
 Entonces comenzó Jesús a denunciar a las ciudades en que había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían arrepentido. 21«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si se hubieran hecho en Tiro y en Sidón los milagros que se hicieron en medio de ustedes, ya hace tiempo que se habrían arrepentido con muchos lamentos. 22Pero les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. 23Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta el abismo. Si los milagros que se hicieron en ti se hubieran hecho en Sodoma, ésta habría permanecido hasta el día de hoy. 24Pero te digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Sodoma que para ti.»

 Muchas de las desgracias que vienen a nuestra vida son producto de la incapacidad de discernir las señales de Dios, por la dureza e insencibilidad hacia los signos de Dios.

En la vida pasan cosas en las cuales no aprendemos a valorar las bendiciones de Dios.

Jesús hizo su vida adulta en capernaúm, hizo la mayor cantidad de milagros ahi, pero no aprendieron a valorarle.

Pablo nunca estuvo con el Señor Jesús, sin embargo cuando tuvo un encuentro con él su vida fué transformada y comenzó a predicar el evangelio por todos lugares, con un gran compromiso y responsabilidad, mientras aquellos que habian caminado con Jesús se quedaron encerrados en Jerusalén.

Decir que Dios está aqui y se mueve con milagros, más que servir de orgullo y jactancia debe hacernos reflexionar y entender con responsabilidad que de cada cosa que hemos recibido de Él debemos entregarle cuentas.

Dios nos ha bendecido con privilegios, con dones y con milagros los cuales son únicamente muestra de su gran amor y su misericordia, debemos entender que todo lo que hemos recibido es por él, si fuera por nuestra capacidad, no tendríamos nada.
La arrogancia no dejó que Capernaúm y Betsaida pudieran entender lo que Dios les habia regalado, y es eso lo que muchas veces nos hace caer, nunca debemos olvidar que todo lo tenemos por él.


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