¿Podemos los cristianos participar en política?

¿Podemos los cristianos participar en política?¿Puede la iglesia hacer política? ¿debemos los cristianos opinar e involucrarnos en temas sociales?
Esto es lo que quiero compartir esta tarde, ¿qué nos enseña la escritura? ¿que nos dice la biblia a través de dos personajes poco predicados desde los pulpitos: José de Arimatea y Nicodemo.

La política es el arte de saber gobernary organizar la sociedad por muchos años se ha enseñado en la iglesia evangélica que los cristianos no deben participar en la política porque eso es mundano, en cambio lo que es cristiano es esperar que cristo venga en los cielos y nos lleve a un reino en alguna parte del universo celestial lleno de nubes alrededor. 
Ahora bien, a lo que la Palabra enseña debemos preguntarnos ¿podemos como cristianos participar en política?

¿EL REINO DE LOS CIELOS O EL REINO EN EL CIELO'

Muchos cristianos evangélicos sueñan con ese reino celestial donde estemos rodeado de nubes, concalles de oro y un mar de cristal, esperando, como dice el canto: "la mañana gloriosa cuando venga Jesús el Salvador..." y eso nos hace como decir: - ¿para qué nos vamos a involucrar en cuestiones de este mundo solamnte hay que esperar el reino celestial" - quiero decirte que eso no es lo que la biblia enseña, por muy piadoso que parezca, la biblia nos enseña que no nos tenemos que ir todos al cielo, eso no está en la biblia, lo que la biblia nos enseña es que el reino de Dios ya ha venido entre nosotros, como algunos teólogos dice "YA PERO TODAVIA NO", osea que el reino ya se hace presenta en la vida de muchos pero aún no en su plenitud para todo el mundo.

Entonces nos formulamos una gran pregunta ¿dónde está el reino?; el enemigo ha usado a la religión para apartarnos de la humanidad creando una barrera de falsa santidad entre las cosas del mundo y las cosas de Dios, provocando asi un aislamiento del prójimo tirado junto al camino, para apartarnos del
hermano sufriente y del ser humano que por el solo hecho de serlo ya es amado por Dios; las religiones nos han adormecido enseñándonos aquel versículo famoso que dice que "Dios pone y quita reyes", enseñándole a quienes le escuchan que no deben involucrarse en cuestiones sociales ni en problemas de nación, que no levantemos la voz ante la injusticia, que no digamos nada a favor del prójimo, que no os señalemos ningún movimiento corrupto, ni promovamos ningúna iniciativa por la niñez, la juventud, los jóvenes, las mujeres, ancianos y las personas vulnerables y violentadas por la injusticia. Quiero decirte que el evangelio que Jesús anunció no es el del reino celestial del más allá, sino del reino de los cielos aquí y ahora, el reino de los cielos en medio de nosotros, el reino de Dios aquí.
«El Espíritu del Señor está sobre mí,
    por cuanto me ha ungido
    para anunciar buenas nuevas a los pobres.
Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos
    y dar vista a los ciegos,
a poner en libertad a los oprimidos,
a pregonar el año del favor del Señor». Lucas 4,18-19
 En la oración del Padre nuestro Jesús nos enseña a orar diciendo: "que se haga tu voluntad en
la tierra como se hace en el cielo", no dice: "llevanos al cielo para hacer tu voluntad" como lo hace la teología del escapismo (ese será otro tema), sino que Dios ya quiere gobernar en medio de nosotros, en nuestras sociedades, en nuestras comunidades y en nuestras familias; pero ¿cómo puede Dios gobernar si todo el sistema lo que promueve es la exclusión, el favoritismo por unos cuantos y la marginación de las mayorías? ya la Biblia nos habla de dos personajes que desde adentro del sistema pudieron hacer algo distinto, uno de ellos es Nicodemo y el otro José de Arimatea.

JOSÉ DE ARIMATEA Y NICODEMO

Estos dos personajes estaban involucrados en la vida política de israel, pero con una característica y es que ambos seguían Jesús, y aunque no son nombrados como otros personajes de mayor relevancia en los relatos biblicos y en la vida de las primeras comunidades, sí tuvieron un papel protagónico en la muerte y crucificción del Señor.
50 Había un hombre bueno y justo llamado José, miembro del Consejo, 51 que no había estado de acuerdo con la decisión ni con la conducta de ellos. Era natural de un pueblo de Judea llamado Arimatea, y esperaba el reino de Dios. 52 Este se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. 53 Después de bajarlo, lo envolvió en una sábana de lino y lo puso en un sepulcro cavado en la roca, en el que todavía no se había sepultado a nadie. 54 Era el día de preparación para el sábado, que estaba a punto de comenzar. Lucas 23,50
 Esto nos enseña que José de Arimatea estaba en medio de ese sistema de corrupción y muerte, que él era parte de lo que nosotros llamaríamos la "asamblea legislativa" él tenía poder político, tenía autoridad era parte de ese concejo de ancianos y principales, o sea, José de arimatea era
alguien influyente en la política de Israel. 
Por otro lado tenemos a Nicodemos, ya muy conocida su historia cuando llegó donde Jesús de noche porque como era un alto funcionario, quería evitar algún tipo de represaria por parte del sanedrín, Juan 3 nos dice:
Había entre los fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo. Este fue de noche a visitar a Jesús.—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
Nicodemo también era parte de este sistema, también era parte de la autoridad de entre los judíos sin embargo esos dos personajes se caracterizaron porque no estuvieron de acuerdo con la manera en que se estaba condenando a un inocente por simple arbitrariedad y autoritarismos, por miedo, con lo que estaba ocurriendo en el sistema, sin embargo, ninguno de ellos tomó la opción de aislarse o renunciar a sus cargos, no abandonaron sus posicione, no renunciaron a sus privilegios, no dejaron sus funciones, sino que siguieron estando ahí pero como una actitud distinta a la mayoría, pero sin olvidar que ellos seguían a Jesús.

LA BANDERA DE LA JUSTICIA

Los cristianos podemos participar en la política y hasta tener puestos públicos en instituciones gubernamentales, y no sólo podemos, DEBEMOS participar en la política pero no bajo la bandera de una iglesia, religión o una denominación sino bajo la bandera de la justicia que es la que Dios levanta por su pueblo, él es el sol de justicia, ¿qué pide Dios de los gobernantes?

...qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6,8

DEVOLVER LA DIGNIDAD AL CRUCIFICADO

José de arimatea estuvo en medio de esa discusión en la que un hombre inocente iba a ser crucificado, no solamente por que le seguía, sino porque era un ser humano que sufria así como nuestro pueblo es azotado y crucificado a diario, pero él no participó de eso al contrario José de Arimatea pidió y tomó el cuerpo de Jesús para darle una sepultura digna, le devolvió su dignidad porque un hombre que era crucificado perdía la dignidad humana era como un animal era crucificado, los crucificados eran expuestos como verguenza, dejados ahí hasta descomponerse y ser comido por los buitres o arrojado a las afueras de la ciudad a lo que llamaban el Gehena o el basurero donde el fuego los consumiá, eran colocados ahí desnudo en la cruz a la vista de todos porque no era un ser humano ya, era menos lo peor que un hombre podía ser, había perdido su dignidad.


Pero José de Arimatea junto con Nicodemo piden la autorización a Pilatos para tomar el cuerpo del
crucificado y devolverle asi la dignidad dándole un sepulcro digno, un sepulcro nuevo lo cual era un lujo en la sociedad de ese tiempo, el político que hace la voluntad de Dios no es el que dice ser cristiano, ni el que usa el nombre de Dios en vano, mencionandolo hipocritamente a cada momento como se ha dado en estos días, donde usando el nombre de Dios como amuleto y gancho para los creyentes  mejor dicho para los crédulos, hasta diciendo que Dios estaba en medio de una convención partidaria, ¡que locura! Dios no participa de partidos políticos, independientemente cuáles sean; Dios no favorece ni patrocina candidatos, el obra por la justicia.

Dios no quiere aquellos políticos que están mencionando el nombre de Dios en vano en cada momento, él quiere personas que le devuelvan al crucificado, que es el pueblo, que es aquel que sufre en su incapacidad y pobreza, que es aquel que no tiene las oportunidades para salir de su miseria, Dios quiere que a esa persona azotada y crucificada se le devuelva la dignidad por eso es que busca hombres como José de Arimatea hombres como Nicodemo que estan involucrados en las esferas de poder, pero no para aprovecharse de ellas para su propio beneficio, que están inmersos en la política pero no para participar de la muerte, sino para promover la vida, la justicia y para trabajar en pro de la dignidad del ser humano, devolverle al hombre y la mujer la dignidad que por años le han robado crucificándolo y azotándolo con políticas que han servido para oprimir más al pobre, sin sistemas de educación dignos, sin medicinas en los hospitales, dándoles tratos innumados en las instituciones públicas y aficciándonos con impuestos descomunales; y esto no es un mensaje de izquierda o de derecha es un mensaje de reino de Dios, es que ser humano no es cuestión de partidos políticos ni tampoco de religiones, es el propósito por el cual el hombre fué puesto para gobernar la creación, para cuidar y proteger, pero lastimosamente seguimos como Caín matando al mismo hermano.  
José de Arimatea y Nicodemo son esos personajes que le devuelven al ser humano la dignidad al crucificado le devuelven la humanidad.
No necesitamos gobernantes que digan ser cristianos o que anden de iglesia en iglesia para salir en la foto o en el vídeo; ya podemos ver el ejemplo del gobernante de los EEUU que aparece rodeado de unos pastores y orando por él y él orando también y llamando a la gente a orar sin embargo crucificando al inmigrante, azotando al extranjer, sembrando semillas de odio y de racismo en todo el mundo, matando miles de inocentes con sus catastróficas bombas; de qué sirve la oración si no hay amor si no les importa la vida del pueblo.



Los cristianos debemos participar en política, debemos organizarnos en las comunidades donde predicamos, debemos trabajar en pro de la vida y de la dignidad de las familias, niños, mujeres, ancianos, jóvenes y hombres, debemos participar pero no en la política partidaria,  no en favorecer desde los púlpitos los colores de un partido político sino en la política que involucre el trabajo por la sociedad, por las comunidades, por nuestro pueblo; necesitamos abanderarnos de la justicia, no caminar bajos los antigüos moralismos que en lugar de acercar al hombre a Dios le alejan más, ni bajo denominaciones eclesiales, ni bajo supersticiones y miedos infundidos por el tanto terrorismo evangélico que se predica ahora en día, anunciando la venida del Señor como un acto de condena para el que no "se convierte", o que caeremos en condenación si alguien que no es "cristiano" llega al poder, tantos rumores y temores que infunden los mismo pastores ignorantes a un pueblo que ya no es creyente sino crédulo;  ni debemos tampoco predicar un reino que sea en el más allá debemos traer el



reino de Dios al más acá, que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo el Reino de Dios, pero una vez más nos preguntamos ¿dónde está el reino de Dios? está donde se le devuelve al ser humano su dignidad su valor,  el reino de Dios está donde aquel hombre tirado junto al camino a causa de los ladrones puede sentir la alegría de la vida, donde al crucificado se le da un lugar para que con el poder de Dios resucite moviendo piedras imposibles. ALELUYA, Dios le permita a nuestro pueblo resucitar y mover esas duras piedras que lo tienen encerrado en oscuridades. 
¿Podemos los cristianos participar en política? una vez más la pregunta vuelve a formularse, y a responder una vez más que debemos hacerlo, y que es posible hacerlo desde las esferas de muerte que nos gobiernan, que sí es posible estar en medio de ellos sin contaminarse, el problema es que muchos llegan al poder y se dejan llevar y envolver por ese sistema de opresión anticristiano que se disfraza de falso "cristianismo" y "moralismo"; ya que tenemos bastos ejemplos en américa latina donde muchos han llegado a la presidencia bajo la bandera de cristianos y estando en el poder y lo que han hecho es olvidarse de todo lo prometido, y lo único que hacen es favorecer algunas que otras iniciativas moralistas y populistas que a los "crédulos" los alegra, como hacer un dia de oración, una plaza de la biblia, dia de la iglesia evangélica, invitar pastores a "orar", y otras tantas. hay que saber que no es lo mismo una iniciativa moralista que una acción cristiana genuina, ya estamos sobrados de iniciativas moralistas pero poco cristianismo, hay mucha iglesia pero poco evangelio, hay denominaciones en abundancia, hay locales cristianos en cada esquina, hay conciertos cristianos cada fin de semana pero tambíen sigue la injusticia y la corrupción reinando en las esferas de poder.

LA IGLESIA Y EL TRABAJO SOCIAL

 Así que de esta manera podemos decir que la iglesia debemos hacer política trabajando por recuperar la dignidad de nuestro país arrebatada por años, este es el llamado para la iglesia, es un llamado a dejar de ser clubs sociales cuyo única actividad es celebrar bodas, quinceaños, baby showers, y toda clase de reuniones sociales vacías, con los mismo de siempre, encerrados en el mismo lugar.

Es necesario un mayor compromiso con la sociedad a hacer funciones que en realidad beneficien a niños, jóvenes, mujeres, ancianos, familias de escasos recursos, emprendedores y soñadores, que volvamos a ser una iglesia encarnada en seres humanos, que nos reunamos para orar, para adorar, para estudiar, para escuchar la Palabra, para vivir en comunidad pero que también trabajemos en las comunidades enseñando a leer al que no sabe, instruyendo en talleres, brindando oportunidades de emprender, trabajando con madres solteras, con niños, abriendo puertas de atención en saludos, siendo anunciadores de un evangelio que, como Jesús, camine por polvorientas calles, por pueblos y aldeas, por los pasajes de nuestras colonias, por las calles de nuestras ciudades, hacer reino no es solamente reunir a unos cuantos para predicarles y luego cada quien para su casa, es compartir con el que no tiene, es sentarse a comer con el pobre, cómo con el pudiente, el reino es dar vista a los ciegos, es abrir las cárceles en las que muchos están prisioneros a causa de mentalidades esclavizantes. 
Dios ama su creación, él ama al ser humano; la iglesia que no se duele con el dolor del prójimos, puede ser una organización religiosa pero no debe llamarse iglesia.

Es tiempo de proclamar el AÑO AGRADABLE DEL SEÑOR... 


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